jueves, 18 de mayo de 2017

DE LA BELLEZA INAGOTABLE EN UN UNIVERSO INMARCESIBLE

De nuevo, para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos un flamante post que lleva por título: De la belleza inagotable en un universo inmarcesible.



De la belleza inagotable en un universo inmarcesible, Francisco Acuyo




DE LA BELLEZA INAGOTABLE

 EN UN UNIVERSO INMARCESIBLE



De la belleza inagotable en un universo inmarcesible, Francisco Acuyo


Cuando hablamos del fin (o de los límites) de la ciencia da la sensación de que una cataclismo indescriptible se cierne sobre el producto intelectual lo más valioso del ser humano. El fin de la ciencia diríase (anunciado por los inevitables límites que acechan desde los propios confines de su método) es el inevitable declive del espíritu (negado, no obstante, por ella) de la humanidad. La ciencia no puede tener límites. La aparición de una teoría final[1], ¿será la prueba irreductible de que así es? Mi visión (como enamorado de la ciencia) limitadísima de poeta me hace intuir que, de igual modo que la creación y búsqueda de la belleza es inagotable, también la naturaleza y el espíritu que indaga en pos de encontrarla lo son igualmente. Si para el científico el destino final es la explicación del mundo, para el poeta (también para el matemático) la explicación del mundo se completa en virtud de aquello que lo constituye se ofrezca como entidad de belleza patente en sus múltiples manifestaciones: en sus maravillosos patrones, simetrías, intuiciones de verdad (y de bondad) en las representaciones que puede concebir de aquel –del universo- nuestro espíritu.
                De esta idea de belleza participa (justo es decirlo) algunas teorías cosmológicas (como la de cuerdas[2]) que rigen sus principios teóricos en virtud de intuiciones matemáticas que se entrelazan con hermosos juicios estéticos. En verdad que la gloria de la ciencia radica en imaginar más de lo que podemos probar[3]. No es extraño que algunos científicos opten, a la hora de elegir entre la verdad y la belleza, lo hagan sobre esta última, pero no crean que si eligen la belleza estén muy lejos de la verdad.
De la belleza inagotable en un universo inmarcesible, Francisco Acuyo                La cuestión es que el hecho de hacer en ciencia irrelevante el significado extraíble de una teoría (veíamos en capítulos anteriores la referencia a la teoría cuántica[4]) acaso desvirtúe sus potenciales más interesantes para el espíritu, y si bien se incrementa con la aparición de la teoría de la información (que considera a esta –a la información- en virtud de un concepto abstracto, cuya transmisión puede hacerse mediante múltiples cauces). No en vano Claude Shannon[5] separó de manera drástica la información del significado. Es evidente que el bíblico aluvión de información en el que nos ahogamos es más que un síntoma de que haríamos bien en considerar los potenciales significados de toda esa información. La falta de propósito, de sentido, incluso (anunciábamos anteriormente) la ausencia de causas sobre determinados efectos, como es la misma existencia del cosmos, es acaso la consecuencia más directa y relevante de esta postura. La verdad, la belleza, o la intuición creativa y su sentido enigmático, la bondad, el propósito de las cosas… son los múltiples significados que desgraciadamente se obvian en pos de una abstracción matemática que diríase perder el signo y fundamento de su arte y ciencia (cual es el del equilibrio, la sencillez y la belleza).
                El enigma de la existencia sigue incógnito y como no compete al ámbito de estudio de las formas de conocer el mundo más relevantes, como es la ciencia, parece no tener importancia alguna, y si bien de lo que no se puede hablar puede resultar conveniente callar,[6] es inevitable la reflexión sobre nuestro designio (inevitablemente unido al de la misma naturaleza). Si la filosofía pudo ser acotada a la lógica y al uso correcto del lenguaje[7], y aun extrayendo a la ética y a la estética de la misma, es improbable que otras disciplinas y artes y entendimientos del mundo se abstraigan de hacerlo. He aquí que uno de los papeles capitales de la –verdadera- poesía es la indagación creativa (imaginativa) en pos de saber del sentido y finalidad de nuestra conciencia, y por eso, quizá ahora más que nunca, la poesía juega el papel que una vez tuvo la filosofía, antes de que dejara de estar implicada en el saber general que interesa a la estirpe del hombre(historia, arte, ciencia, literatura, religión…), y de la que la poesía bebe- se inspira-, de una u otra ( si opimas fuentes), eligiendo la más apta para saciar su infinita sed de creación.




Francisco Acuyo






[1] Teoría final en física, o Teoría del todo Theory of Everything, teoría unificada…. y cuyo esfuerzo en la actualidad se centra en la combinación de la Teoría de la Relatividad y la Teoría Cuántica.
[2] En la física teórica, este modelo establece que las partículas puntuales son en realidad filamentos, cuerdas que producen estados vibracionales en un espacio de más de cuatro dimensiones.
[3] Dyson, F.: Sueños de tierra y cielo, Debate, Barcelona, 2015, p.197.
[5]Cluade Elwood Shanon, padre de la teoría de la información.
[6] Es proverbial esta expresión de Wittgenstein al respecto de la filosofía y sus límites (que son los del lenguaje)
[7] Apreciación de Wittgenstein sobre la filosofía y sus límites extraído del Tractatus logico-philosophicus .



De la belleza inagotable en un universo inmarcesible, Francisco Acuyo

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