miércoles, 11 de mayo de 2016

SENTIDO Y SENSIBILIDAD TRASCENDENTE: ¿UNA IMAGEN RACIONAL DE DIOS EN EL MUNDO?

Siguiendo la línea de las últimas entradas par la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos la siguiente exposición titulada: Sentido y sensibilidad trascendente: ¿Una imagen racional de Dios?, muy apropósito de la últimas tendencias denominadas ateo cientistas, que tanto predominio están adquiriendo.


Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco Acuyo


SENTIDO Y SENSIBILIDAD TRASCENDENTE:
¿UNA IMAGEN RACIONAL DE DIOS EN EL MUNDO?


Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco Acuyo



 EL racionalismo ilustrado y positivista encuentra, en singular y muy curioso parangón, un parentesco analógico entre la demostración empírica, digamos, de una partícula subatómica, o el descubrimiento de un nuevo sistema solar o galáctico, con lo que debiera ser la imagen de Dios –o lo trascendente- en el mundo, cuando esa intuición de lo sagrado, para muchos, es el fundamento inicial de su existencia. La imagen racional y positiva de Dios en el mundo parece imposible de encajar en un diagrama de tales características, si es, como así lo aprecian no pocas mentes privilegiadas, como el lienzo o, mejor, el marco en el que se pinta el lienzo de cualquier imagen del mundo[1].
                Pero, ¿de dónde viene esa recurrente intuición, necesidad, menester, tantas veces exigencia emocional –y también intelectual- de lo trascendente en el ser humano? La arqueología cognitiva ha indagado en los orígenes mismos del pensamiento humano, en el que aparece ya adherido es instinto, y cuya aparición, ya en pleno desarrollo cognitivo (se estima en unos 30.000 años) se documenta con los registros arqueológicos que manifiestan la realización de artefactos complejos que ya dicen mucho del avance de las mentes que los crearon.
Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco AcuyoMás allá de la conciencia episódica[2] (así la denominará Merlin Donald allá por 1991)[3] que ofrecía una burbuja limitada en espacio y tiempo de conocimientos[4], y tras los momentos miméticos de representación y culminación simbólica de organización del mundo que habría de enriquecerse con el lenguaje, el pensamiento religioso se hace una realidad, invistiendo los significados simbólicos no más precisos y nítidos con un carácter singularmente ambiguo, haciéndolos en su significación más amplios, intuitivos y borrosos, con lo que se le atribuye en su poder analógico una capacidad de contextualización mucho más compleja y que pondría en evidencia la conciencia mítica como saber enciclopédico que, a pesar de lo muchos no sospechan, continúa aún en nuestros días determinando nuestra manera de pensar. Ya desde aquí cabe afirmar que acaso la intuición religiosa y o trascendente está en el origen mismo de la cavilación humana. De hecho, todo parece indicar que la fluidez[5] cuyo carácter bastante más controvertido tampoco dejan indiferentes al interesados en este tipo de cuestiones, no obstante, avisaremos de que las conjeturas, hipótesis, juicios o presunciones son en verdad muy variadas y, desde luego, de no poco interés algunas de ellas; en cualquier caso parece indiscutible aquel veredicto nieztschiano que afirmaba que quien tiene un porqué por el que vivir puede soportar cualquier cómo, tiene una gran contenido argumental en el ámbito de la cognición de lo trascendente, no en vano son numerosísimas las personas que dan fe de ello. No es el único personaje de relevancia que piensa de manera similar, a saber, William James determinaba que la vida merecerá la pena ser vivida en la medida que su creencia le ayude a que así sea[6].
A pesar de aquellas aproximaciones al entendimiento de la necesidad de lo trascendente, el denominado cientismo al pairo de un ateísmo recalcitrante mantiene sus tesis de que no hay nada más allá de la ciencia[7]. Ese nihilismo amable de Rosenberg –netamente reduccionista- dícese que tiene sólo un propósito estético[8], de todas formas sería muy notable entender que el universo no sólo está hecho de átomos, también de conciencia,[9] cuestión nada controlable que no acaba de verse sometida al reduccionismo tópico del actual método de la ciencia actual, tan propio del naturalismo científico, a pesar del evidente éxito de disciplinas como las matemáticas (también el de la poesía)[10], cuyas demostraciones para obtener el conocimiento son tan válidas como aquellas otras naturalistas para la obtención del conocimiento, ofreciéndose este naturalismo dogmático, a nuestro juicio, como un enemigo más del espíritu científico[11]. Ya advertía el mismo Einstein de la importancia capital de la imaginación en cualquier proceso creativo, incluido el científico.
Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco AcuyoEsta perspectiva, tan propia del positivismo lógico, a través de la exposición de su enunciado analítico como el único verdadero, siempre y cuando pueda ser empíricamente verificable, anula cualquier otra pretensión de conocimiento mediante cualquier tipo de juicio metafísico o de valor principio de verificación carecería de significación siguiendo  sus propios criterios, y es que la ciencia como guía exclusiva de la realidad es imposible de justificar, sino es asumiendo a priori que esa conclusión es verdadera[12].
De todas formas, la acumulación de hierofanías (manifestaciones religiosas) en la historia de la humanidad, pone de manifiesto algo más que una interpretación supersticiosa de la realidad, si es que queremos ver y entender este hecho como una realidad en sí misma que, para su entendimiento, ha de aceptarse fuera del mundo de lo profano, y, lo que es más importante, que aquello que se manifiesta de forma sagrada forma parte de la naturaleza como totalidad que acaba por manifestarse como hierofanía[13]. Acaso se nos olvida la importancia que ha tenido (y tiene) para la humanidad que la conciencia de un mundo real y significativo está íntimamente ligada al descubrimiento de lo sagrado[14], porque en verdad lo sagrado, lo trascendente es un elemento fundamental de la estructura de la conciencia humana,[15] por lo que cabe inevitablemente hacer la reflexión de hasta qué punto no se está tratando de enmascarar, camuflar, que diría Elíade, inhibir, que apreciaba Jung, el instinto de lo trascendente, y todo  en el intento de desacralizar el mundo y su posterior identificación con lo profano (científico, lógico y positivista). Se verá en próximas entradas las consecuencias de esta deformación y represión de la propia conciencia de lo trascendente.




Francisco Acuyo
               
               







[1] Inge, W. R.: Faith and Its Psychology, Charles Scribner´s Son, Nueva York, ¡910, p. 197
[2] Manifestaba estos primeros protohumanos un uso limitado de instrumentos y la percepción inmediata de acontecimientos, sin retención de los mismos.
[3] Donald, M.: Origins of the Modern Mind, Harvard University Press, 1991
[4] Smith, C. Mc.: Desarrollo de la mente moderna, Investigación y ciencia, Mente y Cerebro, julio-Agosto, 2007, pp. 12-13.
[5] Acuyo, F.: Del humanismo y el trashumanismo: entre la naturaleza imperfecta del ser humano y la cognición de los trascendente: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2016/05/del-humanismo-y-el-transhumanismo-entre.html o Límites de la razón y el sentido: ¿más allá de la ciencia? : http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2016/05/limites-de-la-razon-y-sentido-mas-alla.html y, sobre todo: ¿Dios ingeniero genético?: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2012/11/dios-ingeniero-genetico.html
[6] James, W.: The Wild to Believe and Other Esays in Popular Philosphy, Longmans, Geen and Co. 1897, Nueva York, p. 62.
[7] Rosenberg, A.: The Atheist´s Guide to Reality, W.W. Norton, 2011, Nueva York.
[8] Mcgrath, A.: La ciencia desde la fe, Espasa Calpe, Madrid,2016, p. 210.
[9] El universo está hecho de historias, no de átomos, que diría la poeta Muriel Rukeyser.
[11] Williamson, T.: Wht Is Naturalism?, The New York Times, 4 de septiembre de 2011.
[12] Mcgrath, A.: p. 216
[13] Elíade, M.: Lo sagrado y lo profano, Lábor, Barcelona, 1992, p. 20.
[14] Elíade, M.:Historia de las creencias y de las ideas religiosas, RBA, Barcelona, 204, p.17.
[15]  Ibidem.




Sentido y sensibilidad trascendente: ¿una imagen de Dios en el mundo?, Francisco Acuyo

1 comentario:

  1. Gracias, amigo, por este magnífico trabajo sobre un tema universal. Yo creo en la existencia de Dios, o como quiera llamársele a ese ente Divino. La ciencia se rebela contra lo que no puede explicar. Hay mucho testimonio de milagros inexplicables por la vía del raciocinio humano. Gracias de nuevo y un abrazo.

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