martes, 6 de febrero de 2018

LENGUAJE TERAPÉUTICO: METÁFORA Y POESÍA

Para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos la entrada que lleva por título: Lenguaje terapéutico: Metáfora y poesía.


Lenguaje terapéutico: Metáfora y poesía. Francisco Acuyo



LENGUAJE TERAPÉUTICO: 

METÁFORA Y POESÍA



Lenguaje terapéutico: Metáfora y poesía. Francisco Acuyo


La metáfora cuestiona uno de los fundamentos del lenguaje: su carácter referencial. Lo que sucede es algo extraordinario cuando la metáfora pasa por el tamiz insólito del discurso poético, el signo (lingüístico) no es ya un instrumento  para la representación o la referencia de la realidad, él mismo es ya una realidad con vida y dinamismos propios. El sentido y la imagen no son ya diferenciables pues posibilita al ser (metafórico) como un auténtico principio psíquico capaz de incrementar y modificar la conciencia.
La metáfora en el discurso poético trasciende los valores netamente semánticos por otros en verdad creativos (hermenéuticos), de suerte tal que la metáfora en el poema ya no es un signo, sino un genuino icono que da materia al lenguaje que lo conforma estableciéndose como el medio mediante el que la realidad se enfrenta a la otra realidad que denominamos poema, el sustrato sensible del poema es indiscutible, de esto puede dar cuenta, por un lado el sustrato fónico (sonido) del poema, y las imágenes que contiene su discurso a través de sus diversos recursos (metáforas, ritmo, gramática...) lo sensible se hace sustancial al verso que compone el poema, ejemplo claro de todo esto desde la óptica retórica puede ser la metáfora sinestésica.
Así las cosas, la realidad poética, de mano de la metáfora, tiene un sustrato innegable
Lenguaje terapéutico: Metáfora y poesía. Francisco Acuyo
filosófico, y desde luego, también psicológico.  Y es que la alegría o la pena en la poesía ya no es una emoción personal de quien la expresa en el poema, es una genuina cualidad del mundo, y es que el lengua (poético), en términos heideggerianos, es una manera de encontrarse entre las cosas[1].
La simbología extraída del lenguaje metafórico-poético es la muestra más palmaria, de que los sistemas que lo conforman hacen y rehacen el mundo, y es que las emociones estético poéticas son en verdad cognoscitivas. Decía Paul Ricoeur  en su Metáfora viva, que la metáfora es al lenguaje poético lo que el modelo al lenguaje científico en cuanto a la relación con lo real. [2] Pero la poesía, a través de la metáfora, no es sólo un rasgo de la lexis, sino también del mismo mythos.[3]
La poesía, en virtud de sus instrumentos singulares como la metáfora, se muestra como la potencia de conocimiento singular que no distingue el sujeto del objeto, lo interior de lo exterior y que pone, al fin, de manifiesto que la verdad metafórica, la verdad poética cuestiona el sentido mismo de la verdad, y en la que el impulso creativo es siempre revelador, por lo que la realidad no es nada sino es creación, y la poiesis como una actitud ante la vida sin la cual la realidad no tiene ningún sentido. La máxima singularidad de la metáfora y del discurso poético es sin duda su carácter profundamente paradójico[4], en tanto que su vigor creativo y expresivo se fundamenta en la disolución del mismo. En cierto modo ofrece la perspectiva del mundo donde lo personal y lo universal forman parte de una misma dinámica y organicidad y que nuestra descripción de su funcionamiento a través de los elementos que la componen, trópicos, métricos, gramaticales…no son sino la descripción topográfica del mismo.






[1] Heidegger, M.: El ser y el tiempo, FCE, México 1980.
[2] Ricoeur, P.: La metáfora viva, Trotta, Madrid, 2001, p.316
[3] Ibidem. P. 322.
[4] Acuyo, F.: Fisiología de un espejismo, Artecitta, Granada 2013.




Lenguaje terapéutico: Metáfora y poesía. Francisco Acuyo

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