lunes, 27 de febrero de 2017

EN EL CORAZÓN DEL BOSCO

Para la sección, Poesía, del blog Ancile, traemos una suerte de reflexión -en verso- sobre el genial Hieronymus Bosch (El Bosco), tras el año 2016 y los fastos conmemorativos del fallecimiento del artista de Bolduque, y todo bajo el título de : En el corazón del Bosco.




 En el corazón del Bosco, Francisco Acuyo, Ancile




EN EL CORAZÓN DEL BOSCO



 En el corazón del Bosco, Francisco Acuyo, Ancile




Ipse dixit et facta sunt
Ipse mandavit et creata sunt

Salmos, 198,5


A Miguel Rodríguez Acosta



   LIRIO finge y alhelí
febril la fantasía,
si del jardín no artífice
desliz de su delicia.

   Finge la adormidera
sopor: casi ceniza,
de una llama que sueño
fue de la nieve y vida.

   Rosa dicen y nardo
y magnolia y glicínea,
injurias de la carne
son, si alma en sus caricias.

   Demoñuelos, quimeras,
brujas y sabandijas;
retruécanos, proverbios
en herético clima;

   si burla es delirante,
de bestias dinastía,
y deleites sulfúreos
su horno de ígnea alquimia.

   EL tormento del réprobo
en la grisalla pinta
para la iglesia (nunca
sinagoga judía),

   ingeniosos caprichos
cuyas figuras híbridas
en el aqua vitae
se cuecen renacidas,

   potajes y guisados
sermón híbrido pintan,
sueños de la razón
sobre la imagen bíblica

   que en los celajes del óleo
sus monstruos exorciza.
La piel de la pintura
una luz acaricia

   con temple musical;
la sombra ya matiza
el color de una música
que en el lienzo se irisa.

   Busco el significado
de la esfera perspicua
en cuya transparencia
invisible designa

   satirizante espíritu,
macabro moralista
que en el séptimo sello
del Dante se ensimisma.


*

   Tu admonición es clara
sobre el oscuro enigma
que el: cave, cave dus vide,
panóptico nos mira.

   Tabla de vana gloria
en bruma apocalíptica
que del kermes central
arde panoplia críptica,

   o infierno musical
que el color adamita
figura sobre un fondo
que ymago mundis pinta.

   Viste del más allá
la filiación divina,
y en la luz del empíreo
la sombra antagonista.

   Satanás de la verde
mirada que, entre víboras,
escuerzos y dragones
la Comedia Divina

   de la visio tundali,
en sus paneles tizna
vívidos, sobre un orbe
que el mundo totaliza.
   Penitentes, esfinges…
en cromática orgía
no al adepto en su rito
ultraterreno inicia;

   el refrán y el proverbio
son la topografía
de un pasaje que el tiempo
en el espacio estira.

   Un ángel, entre tanto,
por el jardín omnímoda
forma niega o concede
según cambiar le incita:

   entre figuras varias
la luz se reconcilia
para la sombra en  alma
lejana cercanía.

   El ángel, lirio entonces,
del fuego la delicia
hizo, si del jardín
no, de la ígnea ceniza:

   vio en el jardín acaso
otro ángel que escribía
sobre las azucenas
coloreada una rima:

   bate la eternidad
corriente infinita
en playa cuyas arenas
son del tiempo la orilla.




Francisco Acuyo



 En el corazón del Bosco, Francisco Acuyo, Ancile

domingo, 26 de febrero de 2017

LAS INTUICIONES FÍSICAS –Y METAFÍSICAS- DE LA LÓGICA POÉTICA

Para la sección del blog Ancile, Poesía y matemáticas, traemos la entrada que lleva por título: Las intuiciones físicas -y metafísicas- de la lógica poética.


Las intuiciones físicas -y metafísicas- de la lógica poética.Francisco Acuyo, Ancile


LAS INTUICIONES FÍSICAS 
–Y METAFÍSICAS- DE LA LÓGICA POÉTICA


Las intuiciones físicas -y metafísicas- de la lógica poética.Francisco Acuyo, Ancile

TURING concluía (tras sus aproximaciones lógico algorítmicas)[1] que los ordenadores  no serán más infalibles que los humanos. No obstante, es perfectamente comprensible el deslumbramiento y fascinación del gran matemático entorno a las capacidades de la conciencia e intuición humanas en relación con las que potencialmente sería capaz  de desarrollar la máquina.
                  La indeterminación[2], sin embargo, acaba aguando la fiesta del que quiere encontrar infalibilidad en los procesos matemáticos, mostrándose el  error como algo inevitable y que, por tanto, su indeterminación conlleva las necesarias exigencias de la elección probabilística. La lógica proposicional y la de predicados aplicadas a las matemáticas con sus semejanzas en relación a los lenguajes –naturales- acaban también mostrando evidentes insuficiencias,  y sus dimensiones lingüísticas particulares (sintáctica, semántica y la pragmática) también acabarán llevándonos a la problemática inevitable del metalenguaje y sus diferencias con el mismo lenguaje.              
                  Las denominadas intuiciones poéticas manifiestas en el lenguaje de la poesía se caracterizan por expresarse mediante símbolos que se ofrecen hibridados en ámbitos diversos, en los que muchas veces converge la poesía, como puede ser el filosófico, el mítico, el religioso… y cuyas significaciones son claramente reales aunque no acabe siendo reconocida dicha realidad en la verificación empírica de hechos constatables perceptualmente, si es que, como creemos exceden dicha significación experimental. Es por tanto distinguible la significación poética como portadora de una semántica que trasciende la lógica formal del matemático o del formalismo verificador empírico propio de las ciencias de la naturaleza. Nos parece muy evidente que la semántica poética (imbricada o íntimamente relacionada con la que atañe a otras formas de significación) mantiene una significación propia, que no por su singularidad deja de ser real.
Las intuiciones físicas -y metafísicas- de la lógica poética.Francisco Acuyo, Ancile
                  El significado poético tiene así mismo unas características que le sitúan, especialmente, entre los significados formales y empíricos, en pos de dar respuestas a interrogantes e inquietudes emocionales, trascendentes, míticas, imaginativas, intuitivas y dar norte sobre las vinculaciones –invisibles- entre las cosas materiales y las que son propias del espíritu o de la conciencia (e inconciencia), propias de las entidades capaces de caer en la cuenta de sus extraordinarias relaciones. Las interpretaciones de aquellos significados tienen parentesco con las que pueblan el universo matemático, en tanto que sus posibilidades se manifiestan infinitas, también mantienen peculiar analogía con aquél en razón de su cuidado y afán en la precisión de sus formas de expresión, o lo que es lo mismo en la prevención y desvelo por su lenguaje, aunque, como hemos insistido en muchas ocasiones, en la poesía el significado adquiere relevancia no tanto por el aporte del signo sino por el del símbolo y los significados particulares que este aporta así como por los contenidos emocionales, imaginativos, trascendentes….

                  Los límites evidentes del lenguaje formal objetivo se diluyen en poesía. De hecho, las interpretaciones de la misma ciencia necesitan recurrir al lenguaje metafórico y ambiguo y polisémico de la poesía para explicar hipótesis y teorías[3]. La incesante busca de unidad en el ámbito de las ciencias ha llevado a la elaboración de teorías de sistemas que de algún modo eliminen las tensiones entre el lenguaje y la experiencia.[4]
                  Uno de los rasgos que nunca me he cansado de sugerir como genuino de la poesía es el de su estrecha relación con los procesos de organización que caracterizan a la vida[5]. Precisamente en virtud de esto es por lo que se recurre a su  carácter autopoéitico por parte de otras disciplinas de conocimiento como la ciencia misma. Su capacidad de adaptación y de integración polisémica tiene mucho que ver con esto. El lenguaje poético y la semántica que le es propia tienen la singularidad de servir al entrelazamiento[6] entre muy diversas formas de expresión y conocimiento y que tienen mucho que ver con la realidad, naturaleza y dinamismo más íntimos de nuestro universo tangible  (e intangible).
                  Seguiremos dando cuenta de todo esto en próximas entradas de este blog para quienes pueda interesar. 

Francisco Acuyo

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[1] Nos referimos al célebre teorema de Turing desde el que se desarrolla la Teoría de la Computabilidad mediante el que se intentan resolver los problemas de decisión a través de un algoritmo o bien con la denominada máquina de Turing y la imposibilidad de resolución de estos tipos de problemas.
[2] O también conocido como principio de incertidumbre mediante el que se establece la imposibilidad de determinar ciertos pares de variables físicas.
[4] Leach, J.: Matemáticas y religión, Comillas, Madrid, 2011, p. 149.
[5] Acuyo. F.: os fundamentos de la proporción en lo diverso: sobre la simetría y la asimetría endecasilábica, tesis doctoral, Departamento de Lingüística y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Granada, Granada 2007, pp. 374, ISBN: 978-84-338-4668-6. Fundamentos de la proporción en lo diverso: nueva edición corregida y adaptada, Jizo ediciones,  de Ensayo, nº 17, Granada, 2009, pp. 427, ISBN: 978-84-936932-2-0.
[6] El entrelazamiento cuántico es un efecto físico descrito por Schrödinger (y originariamente denominada paradoja EPR, por Einstein, Podolsky y Rosen), en la que se explica el fenómeno de los estados cuánticos que, por cierto, no tiene equivalencia en la física clásica, y en la que las partículas se encuentran entrelazadas y no pueden definirse como entidades individuales sino como sistemas.


Las intuiciones físicas -y metafísicas- de la lógica poética.Francisco Acuyo, Ancile

jueves, 16 de febrero de 2017

LA POESÍA: EN EL ESPEJO DE LAS MATEMÁTICAS: LOS LÍMITES DEL LENGUAJE

Para la sección, Poesía y matemáticas, del blog Ancile, la exposición titulada, La poesía: en el espejo de las matemáticas: los límites del lenguaje.




La poesía: en el espejo de las matemáticas: los límites del lenguaje. Francisco Acuyo, Ancile


LA POESÍA: EN EL ESPEJO DE LAS MATEMÁTICAS:

 LOS LÍMITES DEL LENGUAJE




La poesía: en el espejo de las matemáticas: los límites del lenguaje. Francisco Acuyo, Ancile


El impacto del  teorema de la incompletitud[1] ante los intentos de organizar un programa formal metamatemático (Hilbert, como el más conocido e ilustre promotor), fue realmente enorme. El intento de formalizar de manera universal un lenguaje último matemático capaz de demostrar la consistencia de las teorías matemáticas como realmente completas y semánticamente decidibles acabaría poniéndose en tela de juicio. Kurt Gödel acabaría demostrando que el sistema formal de la aritmética es incompleto,[2] por lo que es imposible un cálculo exhaustivamente completo. A través de la máquina de signos de la aritmética no nos es posible construir un sistema axiomático mediante el que se pueda inferir todos los potenciales enunciados válidos para la aritmética. La revaluación del sistema matemático lleva aparejada la necesidad de enfrentar el hecho del reconocimiento, no de un solo programa o lenguaje matemático, sino la realidad de diversos y plurales lenguajes y sistemas[3]. Se ponía pues, en evidencia, los límites del lenguaje incluso en el estricto ámbito matemático. Para poder superar este grave inconveniente expresivo matemático se trató de hacer posible la coexistencia de varios sistemas en virtud de la teoría de conjuntos,[4] no siendo esta la única vía que intentó la superación de la crisis[5].
                La problemática expuesta, ponía en evidencia la ineptitud de una visión mecanicista del lenguaje formal matemático que lleva al científico de las matemáticas a asumir que habrá muchos casos en los que sólo podremos hacer conjeturas. Esto es de una importancia enorme, en tanto que no solo afectaría a la misma línea de flotación de los fundamentos formales de la matemática, sino también de la misma lógica. Habida cuenta de esto es claro que la lógica que fundamenta las estructuras lingüísticas podría correr la misma suerte con mayor razón, a tenor de su naturaleza menos rigurosa y subjetiva. Todo esto sin entrar en la revolución algorítmica de Church y Turing[6] (que acabaría conformando un lenguaje mecánico formal) que, por cierto, también acabaría sucumbiendo, ya que no era posible de superar el problema lógico de la indecibilidad, todo lo cual acabaría por fortalecer el teorema de Gödel.
                Ahora bien, ¿significa esto que el discurso de las ciencias empíricas –amparado en las matemáticas-  sea también indecible? Debemos recordar que no necesariamente necesitamos la totalidad de las teorías matemáticas para aplicar, por ejemplo, a hechos físicos concretos, así como que los fundamentos lógico-matemáticos no necesitan estar conectados con la realidad perceptual y empírica. Se colige de esta reflexión de que en
La poesía: en el espejo de las matemáticas: los límites del lenguaje. Francisco Acuyo, Ancile
realidad, estamos utilizando sistemas concretos matemáticos (decíamos también algorítmicos o informáticos) para la resolución de problemas concretos. Así las cosas, el lenguaje matemático y el de las ciencias naturales fundamentado en él –en lenguaje matemático- nos aproxima a la realidad, pero, ¿lo hace limitadamente? La incompletitud y la indecibilidad nos dice que, efectivamente, el lenguaje lógico matemático fundamentado en sus signos característicos es insuficiente para responder a todas las inquietudes de la mente humana, y aquí es donde entran, a su vez reconociendo las limitaciones lógicas de cualquier lenguaje, la dinámica conceptual especial y simbólica de la poesía (que comparte principios y mecanismos con la filosofía metafísica y el universo del mundo de lo  inconsciente y de la simbología mítica y religiosa).
                El sujeto o la conciencia hoy sabemos que interfiere en el procesamiento de las observaciones empíricas, poniendo en tela de juicio, si no su objetividad[7], sí la realidad indivisa e independiente de lo observado respecto del sujeto observador. La linealidad del lenguaje –ordinario o estándar, también el literario y científico- y sus insuficiencias precisan de un lenguaje integrador y desde luego no lineal, encerrado en estructuras deterministas y más acordes con la realidad del mundo, ese lenguaje es precisamente el poético cuyo dinamismo refleja un sistema cuya peculiar racionalidad –y a veces irracionalidad- de entendimiento que maneja signos y símbolos cuya epistemología[8] -poética- desde siempre ha abierto vías de entendimiento complementarias que acaso hoy empezamos a olvidar.
                Indagaremos sobre el lenguaje y la potencial epistemología poética en otras entradas, ya que empieza, no obstante de la frivolidad e ignorancia de los tiempos que tanto nos agobian y perturban, y a raíz del reconocimiento de aquellas limitaciones de los lenguajes lógico formales, a ofrecer respuestas a los acaso pocos interesados en algo tan capital como es saber quiénes somos y hacia donde vamos en el trajinado tránsito existencial nuestro.




Francisco Acuyo





[1]  Gödel. K.: Sobre proposiciones formalmente indecibles de los principia mathematica y sistemas afines, Teorema, Valencia, 1980.
[2] Ambos teoremas está relacionados con la existencia de proposiciones indecibles en ciertas aproximaciones en la aritmética. El primer teorema dice que no es posible, bajo unas determinadas condiciones ninguna teoría puede describir números (naturales) y en la aritmética y ser consistente y completa. El segundo teorema nos dice (relacionado con el primero) que si fuese consistente no podría ser demostrado en virtud de aquellos axiomas.
[3] Surgieron escuelas diversas que trataron de afrontar esta nueva realidad expuesta por Gödel, es el caso de la escuela intuicionista y constructivista.
[4] Nos referimos a la vertiente de las matemáticas que estudia las propiedades y relaciones de los conjuntos creada Georg Cantor.
[5] Decíamos que así lo intentaron la escuela intuicionista y constructivista.
[6] La descripción formal creada por Church y Turing sobre los algoritmos que puede manejar una máquina acaba demostrando que es imposible demostrar el problema lógico de la indecibilidad.
[7] Física o mecánica cuántica da fe de esta realidad paradójica
[8] Acuyo, F.: Retórica hacia una nueva epistemología, I http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2011/02/retorica-hacia-una-nueva-epistemologia.html y Retórica hacia una nueva epistemología, II Retórica hacia una nueva epistemología, II, http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2011/02/retorica-hacia-una-nueva-epistemologia_08.html ; Poesía: cuando las palabras son números y los números palabras, http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2011/02/retorica-hacia-una-nueva-epistemologia_08.html


La poesía: en el espejo de las matemáticas: los límites del lenguaje. Francisco Acuyo, Ancile

martes, 14 de febrero de 2017

DEL SIGNO Y EL SIMBOLO –FORMALES- EN MATEMÁTICAS Y POESÍA

Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, es el título del nuevo post de la sección, Poesía y matemáticas, del blog Ancile.



Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo


DEL SIGNO Y EL SIMBOLO

 –FORMALES- EN MATEMÁTICAS Y POESÍA



Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo




LAS evidencias lógicas que enuncian los signos formales de la lógica en matemáticas (por ejemplo, 2 + 2 = 4), son imprescindibles para la constitución de las diferentes ramas que conforman la ciencia matemática. Por otro lado, tenemos los signos que conforman el lenguaje de las ciencias empíricas que tratan de representar realidades que sean susceptibles de ser constatadas por los sentidos, dependiendo de estos el grado de su objetividad (por ejemplo, la célebre ecuación E = m x c 2 donde las constantes E, es la energía, m, la masa y c la velocidad). La poesía, en el desarrollo de su peculiar [1] con características genuinas que, como ya habíamos reiterado en otras ocasiones, llega a distinguirse del mismo signo lingüístico ordinario y, acaso, también del mismo que conforma el discurso literario.
Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo
                EL signo y las convenciones sociales (más o menos arbitrarias) decantan los significados de las palabras, mas el signo alcanza en poesía unos rasgos de singularidad que vienen dados por la naturaleza especial de su discurso que, como también hemos señalado, viene investido en no pocas ocasiones por ese rasgo extraordinario de pensamiento salvaje[2] que marca el ser mismo, prístino, de la poesía[3], digo, que en ella, en el discurso poético, es muy frecuente encontrarnos con rasgos que no atañen o que van más allá de la mera convención social del signo en tanto que está o puede estar impregnado de intención moral, estética, trascendente, sentimental…  todo lo cual puede acabar por influir ineludiblemente en la misma interpretación semiótica de su discurso. De hecho, la palabra poética y su constructo poemático, se sitúan en el ámbito del signo (y del símbolo) que va(n) más allá de su significado formal o empírico. Se remarca en la cuestión subjetiva –personal- para la expresión de sus afectos, pensamientos, sensaciones…,  pero ineludiblemente también en la inmersión de la interrogación y búsqueda, más o menos consciente, de los principios en los que radica lo inmediato, pero también en muchos casos en la última realidad, porque acaso como en ninguna otra forma de expresión creativo artística (e incluso en el dominio de la metafísica) ambas indagaciones van unidas.
                Será por todo lo antecedido que no resulte extraño que el poema sea valorado mucho más que como un mero acto de lenguaje. Pero a lo que a nosotros interesa en este punto de la exposición es el signo y el símbolo en el que radica la estructura lingüística del verso, lo que nos lleva a enfrentarnos a la ya proverbial especialidad del lenguaje poético, y que, a nuestro modo de ver, también se sitúa un paso más allá de su función (fundamental, sin duda)  lingüística y sobre todo estética[4]. Los rasgos o caracteres singulares connotativos y denotativos[5] pueden ser en principio muy  destacables, pero es que la poesía puede (y acaso debe) situarse al margen de convenciones y estereotipos y, por qué no, de las mismas causas biográficas[6], cuestión que hace inevitable pensar en una semiología del sentido para la mejor comprensión del signo (y del símbolo) poético(s).
                Será muy necesario situar al signo y al símbolo poético en el marco más conveniente para su mejor comprensión que, en ocasiones, nos llevaría a prestar especial atención a los potenciales elementos semióticos, pero también presemióticos[7] que constituyen su discurso. La acción vital en el poema es acaso uno de los factores capitales de su constitución que, además, le van a hacer conectar de forma privilegiada con la memoria mítica y toda la compleja relación de símbolos que la constituyen. Abundaremos sobre esto en próximas entradas del blog Ancile.



Francisco Acuyo

               




[1] Acuyo, F: El yo semiótico en poesía: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/09/el-yo-semiotico-en-poesia.html , Lenguaje y poesía: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/08/lenguaje-y-poesia.html , Poesía: los elementos semióticos y presemióticos: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/08/poesia-los-elementos-semioticos-y.html  y sobre todo en Signo y poesía: el signo poético (vida, espíritu y poesía): http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/06/signo-y-poesia-el-signo-poetico-vida.html , entre otros trabajos al respecto.
[2] Levi-Strauss, C.: El pensamiento Salvaje, Fondo de Cultura Económica, México, 2006.
[4] Mukarovsky, J.: Escritos de estética y semiótica del arte, Ed. Gustavo Gili, Col. Comunicación Visual., Barcelona, 1977.
[5] Hjemeslev, L.: Sistema lingüístico y cambio lingüístico, Versión española de Berta Pallarés de R. Arias, Madrid, Gredos, 1976.
[6] Lázaro Carreter, F.: Estudios de Lingüística, Editorial Crítica, Barcelona, 1981.
[7] Acuyo, F.: Blog Ancile,  Poesía: los elementos semióticos y presimióticos: http://franciscoacuyo.blogspot.com.es/2014/08/poesia-los-elementos-semioticos-y.html


Del signo y el símbolo -formales- en matemáticas y poesía, Francisco Acuyo

sábado, 11 de febrero de 2017

EL SIGNO LINGÜÍSTICO Y MATEMÁTICO Y EL SÍMBOLO POÉTICO

Una breve aproximación al signo y el símbolo en poesía, para la sección, Poesía y matemáticas, del blog Ancile bajo el título: El signo lingüístico y matemático y el símbolo poético.

 El signo lingüístico y matemático y el símbolo poético. Francisco Acuyo


EL SIGNO LINGÜÍSTICO Y MATEMÁTICO

Y EL SÍMBOLO POÉTICO


 El signo lingüístico y matemático y el símbolo poético. Francisco Acuyo

 LA realidad –empírica- del mundo como un hecho incuestionable abarca el objeto de entendimiento del científico (y del matemático que aplica su disciplina a la descripción de dicho objeto), como indiscutible fin –y principio- de su disciplina de conocimiento. Cualquier otro cuestionamiento al margen de este hecho no es objeto de estudio merecedor de atención para el método científico. Las indagaciones sobre los diferentes porqués sobre la interacción de nuestras conciencias con el mundo y del posible sentido de la realidad que inunda nuestras vidas se dice que es propósito de otros dominios del saber (casi siempre cuestionados por la ciencia empírica), como es la filosofía (en sus diferentes vertientes incluida o, sobre todo, especialmente discutida, la metafísica) o la religión. Veremos que la poesía (no es solo un arte literaria, sino una vía peculiar de conocimiento creativo) indaga de manera muy singular en la naturaleza de lo sensible y experimental, pero también sobre cuestiones no traducibles al ámbito de lo estrictamente sensorial, se diría incluso que intenta un saber uniabarcador –totalizador- donde el espacio y el tiempo en el que se sitúa lo experimentado, adquieren una singular carta de naturaleza.
                  Puede decirse que los rasgos matemáticos que –teóricamente al menos-  comparte la poesía, empatizan especialmente con los pitagóricos y platónicos, en tanto que la verdad –creativa y- última del número está implícita en la verdad última de lo que es cierto en el mundo. La poesía se intenta integrar muchas veces, en su afán de conocimiento e integración en el entorno, mediante la obtención de la belleza para una representación mediante la que, con su singular lenguaje (simbólico y especialmente conceptual),[1] indague la realidad y acaso las últimas cuestiones que se manifiestan no sólo en la reflexión metafísica o teológica, también en la búsqueda de la verdad (decíamos, mediante la indagación de la belleza) a través de la intuición lógica, paralógica y extralógica de la poesía. Los significados –de los conceptos-  poéticos  se sitúan en muchos casos más allá de las pretensiones lógico matemáticas de la ciencia que también confluyen en el lenguaje. El
 El signo lingüístico y matemático y el símbolo poético. Francisco Acuyo
símbolo poético y esa peculiar lógica  del concepto poético –manifiesta, en tantas ocasiones referido, en el especial uso del lenguaje y, por tanto de su lógica- serán los que hagan de la expresión poética una senda única y genuina de entendimiento y de ser en el mundo.
                  Está claro que en muchas ocasiones es transparente que los significados poéticos son más extensos que los que se establecen mediante una relación lógico formal, y esto no sólo por el carácter singular del concepto poético (recuerden aquella lógica o ciencia de la paradoja de la que hemos hablado en otras ocasiones), también porque el símbolo –no sólo el signo- poético es también muy peculiar. El enunciado poético (como hipótesis de la realidad) no busca su verdad tanto en la comprobación empírica como en la veracidad de sus formulaciones a través de una coherencia refleja (como diría Juan Ramón Jiménez) en lo hermoso conseguido, que aspira a la armonía de la conciencia intuitiva –y su lógica subjetiva- con el mundo y con las aspiraciones que lo trasciende. Puede incluir significados que se encuentren más allá de lo experimental sensible (y que trascienden el espacio y el tiempo empíricos) y que, como decíamos, puede vincular –a lo poético- no sólo con la matemática –pura-, también con la metafísica o la religión, pues no es raro encontrar en su peculiar discurso símbolos y referencias míticas –y religiosas-[2] que la enlazan con el misterio de la existencia y del devenir y concluir de la vida.
Tampoco será extraña la indagación en poesía de conceptos tan fascinantes para el hombre como el del infinito (actual y potencial tan debatido en matemáticas) y del que hablaremos más adelante desde la óptica poética con más detenimiento, y que debate su existencia en el tiempo y el espacio como supuesta propiedad física del mundo, frente a la infinitud pura de lo matemático. El infinito es una de las visiones primigenias sobre las que ha debatido el hombre y lo ha hecho de manera singular desde la matemática, la metafísica, la religión y, desde luego, desde la poesía, y esta última lo ha hecho en virtud del manejo de símbolos y concepciones que aspiran a superar lo contingente de nuestras vidas, de hecho se dice que esa apreciación o valor de lo absoluto tiene una consistencia anterior a la articulación misma del pensamiento tal y como hoy lo concebimos y que en el prístino lenguaje del mito  (y de la poesía) es una constante.
                  De manera recurrente hemos hablado de los signos (formales de la lógica matemática) y de los símbolos intuitivos de la poesía (también de la matemática, de la lógica de la metafísica….) sin establecer unas distinciones claras entre unos y otros, entre otras razones porque no es fácil ya que tales distingos obedecen a cuestiones artificiosa cuando no espurias. En cualquier caso, en siguientes exposiciones hablaremos de este y otros asuntos de gran interés.

Francisco Acuyo

                 
                 

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[1] Especial, porque en sus presupuestos pueden dirimirse términos lógicos y otros que no tienen que serlo necesariamente (aquellos elementos irracionales tan característicos que muchas veces podemos encontrarnos en tantos versos de grandes poetas)
[2] Santayana, G.: Interpretaciones de poesía y religión, Cátedra, Madrid, 1993.


 El signo lingüístico y matemático y el símbolo poético. Francisco Acuyo