martes, 19 de septiembre de 2017

POESÍA: UN VASTO DOMINIO

Para la sección, De juicios paradojas y apotegmas, del blog Ancile, y siguiendo con la cuestión del ámbito singular en el que se mueve la poesía cuyo ejercicio  (casi extraliterario en muchas ocasiones) trae nuevas y cuando menos curiosas reflexiones. En este caso llega bajo el título: Poesía: un vasto dominio.


Poesía: un vasto dominio, Francisco Acuyo

POESÍA: UN VASTO DOMINIO



La sentida nostalgia -decíamos en anterior entrada- aristotélica de la fábula[1], y su exposición de lo poético literario bajo el desarrollo en la obra "del planteamiento, del nudo y del desenlace "como punto esencial en la com­prensión literaria - aquí preferentemente referida a la Poesía - y dándole basamento en valores de la tradición, muy siglo XIX, véase Espronceda (al que profeso una devoción siempre comedida), no aduce, sin embargo, a la impronta decisiva de pura renovación poética dentro del mismo siglo que supuso Bécquer. quien habría de mar­car influencia grave en otros muchos poetas; así como vías de entendimiento del fenómeno poético muy singulares en autores de tanta influencia Rubén Darío y Juan Ramón Jiménez. Esta referencia recién remitida es constatable de ser trasladada a la excelsitud de nuestro Romancero y Cancionero Tradicional. Y es que la vivencia del sentimiento íntimo no necesita corresponderse necesariamente a conteni­do anecdótico de esta o aquella historia, y es que parece no haberse distinguido de la declamación periclitada, para satis­facción teatral y sensiblera de algunos círculos que se desamparan de las perdurables fuentes de la verdadera Poesía.
Miren no mis razones. Las del eminente Ramón Menéndez Pidal[2], serán sin duda menos discutibles que las mías.
Los romances españoles modernos, por lo común encierran, aunque con brevedad un asunto completo: El nudo del interés dramático va seguido de un desenlace. Pero al hojear el S.XVI nos sorprende la gran abundancia de asuntos inacabados.... olvido, descuido... Bien se entiende que el S.XVI las versiones truncas fuesen tenidas por defectuosas.... no hubieren hallado tan fácil y frecuente acogida en los " Romance­ros ", pues estos se publicaban para, recreo del público, no para estudio de los eruditos y arqueólogos, y esta observación se comprueba al comparar la belleza de esas versio­nes fragmentarias con otras que tienen un final completo, pues fácilmente se echa de ver que el fragmentario es más hermoso que el todo.
Cabe ahora preguntarse por qué esta vuelta al dogmatismo de la anécdota. Trataremos de contestar a esta interrogante en otro post de esta sección breve de nuestro (vuestro) blog Ancile.



Francisco Acuyo



[2] Menéndel Pidal, Ramón: Flor Nueva de romances viejos, Espasa Calpe, Madrid, 1978.


Poesía: un vasto dominio, Francisco Acuyo

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