jueves, 11 de mayo de 2017

SUJETO Y OBJETO: REALIDAD DE LO IMPRACTICABLE:

Para la sección, Pensamiento, del blog Ancile, traemos una nueva reflexión sobre el concepto de realidad, esta vez bajo el título: Sujeto y objeto: realidad de lo impracticable.


Sujeto y objeto: realidad de lo impracticable, Francisco Acuyo



SUJETO Y OBJETO: 

REALIDAD DE LO IMPRACTICABLE



Sujeto y objeto: realidad de lo impracticable, Francisco Acuyo


¿Qué puede considerarse observador y qué observado? La vieja cuestión del objeto y el sujeto adquiere a la luz de las observaciones de la mecánica cuántica una perspectiva, si no nueva, acaso sí muy controvertida y controvertible. El problema de la medición cuántica mantiene su dificultad y discutible polémica en nuestros días, y en verdad que sin visos claros de concierto entre las partes implicadas en su discusión.
            El objeto –obiectus: ob, sobre, encima, iacere: lanzar, tirar, echar-… es aquello que esta fuera de nosotros, que se nos pone enfrente y que, como lanzado fuera diríase no tener grande importancia, es lo que, etimológicamente, cabe deducir de su terminología en pos de un significado; por otro lado, sujeto, -de subictare: sub, debajo, e iactare, de iacere, recordamos echar, lanzar,…, nos da la idea de tirar, lanzar algo abajo para dominarlo; son los conceptos terminológicamente desgranados bajo los cuales, en definitiva, se trata de clarificar e interpretar la supuesta realidad cuántica: el objeto (cuántico) y el sujeto (observador) que interpreta e influye sobre la realidad observada del mismo. Se infiere que la realidad puede estar sujeta a unas variables ocultas,[1] o bien no es posible una realidad objetiva en la que sostenerse, por lo que la materia misma es puesta en cuestión, ya que de lo único que podemos hablar son de los resultados de aquellas mediciones experimentales, por lo que, en realidad, lo que tenemos son descripciones físicas abstractas[2], por lo que la física lo que trata de poner de relieve no es tanto lo que es la naturaleza, sino lo que podemos decir de ella.
            Sin embargo, son mayoría los que dicen que la función de onda[3] no es una abstracción matemática, sino que ¿representa? la realidad de la naturaleza en lo más íntimo de la materia. En este caso volvemos al problema inicial que tratábamos en anteriores reflexiones de este espacio: ¿qué es lo produce el colapso de los estados cuánticos y define la realidad física de los mismos? Todo nos lleva al observador (con o sin conciencia, lo cual es en verdad algo peliagudo de explicar y más aún de entender).
Sujeto y objeto: realidad de lo impracticable, Francisco Acuyo            Hubo quien redujo todo el funcionamiento cuántico a través de la ecuación de Schrödinger negando cualquier tipo de colapso y diferencias entre objeto y sujetoobservador, ya que la mecánica cuántica, en realidad, funciona a través del entrelazamiento[4] cuántico-, ya que todas las partes del universo participan de la misma función de onda, que nos lleva a la interpretación no de una sola realidad, sino de muchas otras, tantas como mundos adicionales puedan inferirse, pero, ¿cómo es que apreciamos una realidad física que parece responder a unas leyes deterministas?, o, ¿cómo es posible que aquello que miramos es bastante distinto a cuándo no lo miramos?
            En cualquier caso, el cientifista[5] acabará reduciendo toda realidad a partículas y fuerzas. No en vano se expone por la teoría física de forma contundente que mientras no haya una comprensión clara y completa de la mecánica cuántica no tendremos que renunciar al determinismo clásico newtoniano-laplaciano. La cuestión es que al margen de dicha descripción cuántica de la realidad y de las diferentes teorías que puedan construirse al margen de aquella visión cuántica del universo, ha de campar por sus respetos siempre la visión atómico determinista como la vía de mejor conocimiento del mundo y de la podemos inferir la realidad y su supuesta existencia objetiva. Que si no podemos contemplar de manera directa los campos de fuerzas ni las mismas partículas, y aunque no sepamos si existen influencias en las partículas que podamos observar, todo lo fiamos a teorías (de campo efectiva[6], es una de ellas) que puedan darnos una visión de entendimiento mínimo, al menos de aquello que entendemos como realidad cotidiana.
            La vieja cuestión de por qué hay algo en vez de nada,[7] parece no tener importancia en nuestros argumentos teóricos sobre la realidad, incluso cuando nos movemos a tientas en relación a lo supuestamente incuestionable, como es la estructura íntima (atómica) de la materia y su naturaleza (y potencial dinamismo). Esto hace que la interrogante (causal y racionalmente legítima) de si el universo (es realidad) tuvo que tener un origen no es relevante. El argumento cosmológico[8] no deja de ser más que un juego de intuición infantil lógicamente insostenible: cualquier cosa que exista no tiene por qué tener una causa primera de su existencia, mas esta deducción tiene mucho que ver con el concepto de tiempo, cuestión que abordaremos más adelante, en nuevas entregas de nuestro blog. En cualquier caso, y siguiendo la argumentación de anteriores entradas referidas a aquel concepto de naturalismo poético defendido por algunos sectores teóricos de la ciencia (con el que pretenden explicar el mundo), a nuestro muy humilde entender, si tienen inevitables semejanzas con el naturalismo de la ciencia, muy poco tiene que ver con lo que entendemos como poético. Abundaremos sobre esta cuestión.


Francisco Acuyo





[1] Son las que no hemos podido determinar claramente y con la precisión debida para saber del estado de un sistema cuántico cualesquiera, por lo que se vería obligado a interactuar partes de dicho sistema con otras partes fuera del mismo en el espacio.
[2] Así lo determinaba el mismo Niels Bohr.
[3] La función de onda (función compleja) es una representación (¿abstracción?) del estado de un sistema de partículas cuya evolución, según la ecuación de Schrödinger que explica de forma determinista la evolución temporal de dicha función.
[4] Paradoja EPR (Einstein, Podolsky y Rosen) es una propiedad que fue predicha por los físicos señalados en el paréntesis, y que Schrödinger definía como partículas que no tenían estados individuales definidos, sino que funcionaban como un sistema con una función única de onda.
[5] Recordamos que este concepto lo hemos propuesto nosotros para definir al tipo característico de científico cuyo método reductivo y positivo materialista es el imperante, véase la entrada anterior al respecto.
[6] Entendida como una aproximación a una teoría fundamental que incluya los grados de libertad para la descripción de un fenómeno a la escala de energía y longitud, en este caso, subatómica.
[7] Célebremente expuesta por Leibniz
[8] La defensa de una causa (primera) del origen del universo,Tomás de Aquino lo defendía muy amena y razonablemente.



Sujeto y objeto: realidad de lo impracticable, Francisco Acuyo

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