lunes, 21 de noviembre de 2016

LA ROSA AZUL, EN LA ERA DE LAS CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD

Para la sección (algo olvidada) De juicios, paradojas y apotegmas, del blog Ancile, traemos hoy la entrada que lleva por título, La rosa azul, en la era de las ciencias de la complejidad, en la que se debate muy brevemente el hecho de la creatividad en el ámbito de las ciencias naturales. 




 La rosa azul, en la era de las ciencias de la complejidad, Francisco Acuyo




LA ROSA AZUL, EN LA ERA
DE LAS CIENCIAS DE LA COMPLEJIDAD




 La rosa azul, en la era de las ciencias de la complejidad, Francisco Acuyo



Debate de inusitadas consecuencias éticas, intelectuales y científicas ha conllevado no sólo la ideación, sobre todo la realización de la creatividad en ámbito de las ciencias –de la naturaleza-. La posibilidad de crear y recrear lo natural (en este caso la rosa azul que tengo entre mis manos en virtud de diversas hibridaciones) ha traído inevitablemente controversias, por otro lado bastantes lógicas, en las posibilidades que lleva esta capacidad cada vez más potente, de crear versiones artificiales de elementos, entidades o individuos que, en un principio sólo se había reservado a la naturaleza para su creación.
            La rara belleza del híbrido azul de aquella rosa en verdad deja sin aliento. La romántica scala naturae, en su perpetuo movimiento, adquiere aquí carta singular de naturaleza. El devenir, opuesto radical al ser, adquiere en este ejemplar excéntrico una visión extremada, donde la vida como desarrollo, devenir, insisto, o proceso creador progresa y (como advirtiera Bergson) dura, observado y entendido más allá de una ciencia mecanicista. La conciencia lanzada a través de la materia[1] es ahora rosa azul.
            La intuición creativa sin duda supera la visión pacata del homo faber incapaz de entender que la vida en esta rosa azul progresa y dura. Si bien la permanencia y el devenir en este espécimen particular parecen óptimamente reconciliadas, ¿lo están a ciencia cierta?. Mas, esta rosa, permanente en su ideal –individual- de belleza, ¿cómo puede conciliar su azul, ora cambiante e inusitado, ora en la mudable corriente de los muy diversos procesos de hibridación con la rosa naturalmente advenida?
            Es activa indubitablemente la mano del hombre como lo es la rosa en su desarrollo y evolución vital natural. La interacción entre el ser humano y la rosa en este caso es proverbial y evidentemente reconocible. El espíritu extiende su imperio a la cadena de las especies. Y la rosa azul es una muestra del proceso especial y creativo de individuación amparada por la mano humana. Si el mundo-cabe entenderse- como obra de arte[2] que se engendra a sí misma[3] cuando no hay ningún artista detrás, ¿en qué medida el manipulador humano no es más que un preliminar de la obra de arte que en realidad se engendra a sí misma?
            Pero, es cierto entonces que, ¿si la rosa no era azul y ahora sí lo es, el humano será el demiurgo artista, artífice creador por excelencia? ¿Aquellos cruces entre las especies ya soñados por Bacon, nos harán más felices? La biología creadora (y el homo biologicus) plantean variantes a nuevos enigmas. Pero en el jardín esplende, a pesar de la ciencia de la complejidad, entre las rosas rojas, amarillas, blancas, sola, húmeda, egregia, la rosa azul que una vez vivimos en el enigma vivo de nuestros más remotos sueños.



Francisco Acuyo



[1] Bergson, H.: La evolución creadora, Revista de Occidente, Buenos Aires, 1947.
[2] Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses, Aguilar, Madrid 1982.
[3] Nieztche, Entorno a la voluntad de poder, Península, Madrid, 1973. 



 La rosa azul, en la era de las ciencias de la complejidad, Francisco Acuyo

viernes, 18 de noviembre de 2016

LA POBRE ELISA, DE PASTOR AGUIAR

Para la sección de Narrativa del blog Ancile, traemos un nuevo y divertido relato de Pastor Aguiar, que lleva por título, La pobre Elisa.



La pobre Elisa, Pastor Aguiar




LA POBRE ELISA




La pobre Elisa, Pastor Aguiar



Era Elisa, la mujer de mi tío Marto, tan buena que le decían “la pobre Elisa”, como si bondad fuera pobreza. Ella vino desde cualquier lugar para secretearme algo en lengua desconocida, que me pareció latín. Mientras, la casa se iba llenando de visitas, sobre todo de muchachos escandalosos y madres ansiosas por enterarse de los últimos chismes. Mi madre salió con una gran fuente de empanadas fritas con manteca de puerco, y tal era el aroma, que resbalamos sobre nuestra saliva.
Después que los muchachos destrozaron todos los búcaros, las lámparas, el reloj y la radio, se fueron al jardín para apedrear gallinas.
Elisa era como una más en la casa, y a cada rato tío le enviaba un recado para que le preparara café, o el almuerzo, pues era tiempo de zafra. La paloma Rosamunda traía los mensajes en una pata.
La pobre Elisa, Pastor AguiarPero esta vez el gentío era insoportable, y cuando se acabaron las empanadas, se tomaron todo el café y clamaron por aguardiente, el que Pipo había dejado como herencia. Ellas mismas, porque todas eran mujeres, se sirvieron cantando décimas picantes. Al rato ordenaron a mi madre que hiciera un fricasé con tres gallinas degolladas por los inocentes.
Como la cosa parecía no tener límites, Mima sacó la escopeta de caza, se detuvo en medio del comedor y disparó al aire. El estampido paralizó las bocas, momento que aprovechó la anfitriona para sentenciar.
_ ¡A la que no se pierda rumbo al coño de su madre en diez segundos, le vuelo la tapa de los sesos!
Aquello fue remedio santo para las señoras; pero quedaron los niñotes reinando afuera.
Yo salí al patio para ver lo que quedaba, y ellos, al menos tres o cuatro, se entretenían a piñazo limpio contra la barriga de Elisa, en verdad la pobre Elisa, quien, de tan bonachona, se alzaba la blusa para ofrecerles una enorme masa de grasa alrededor del ombligo.
Me quedé dudando de la realidad, pues aquella Elisa no era la que aún hacía limpieza con mi madre dentro de la casa.
De todas formas, me fui a la caseta de los aperos de labranza al fondo del jardín y eché
La pobre Elisa, Pastor Aguiar
manos al machete. Los chicos que no golpeaban a Elisa estaban sobre la mata de ciruelas, dejándola sin flores. Entonces tumbé dos de ellos a pedradas, y corrí con el arma hacia los otros, entretenidos con la barriga de mi tía política. Tuve deseos de decapitarlos, pero en vez de tal crimen justificado, comencé a repartir planazos en sus lomos, haciéndolos huir a todos por el camino de sus putas madres.
Más tarde fui a guardar el machete, para regresar al comedor donde Elisa, flaca como era, terminaba con mi madre de organizar lo poco sano que quedó de nuestros muebles y utensilios.
_ ¿No estabas allá afuera recibiendo trompadas de esos malcriados? _ Le pregunté.
_ ¿Yo? Debes haber visto fantasmas. No me he movido de este salón; le puedes preguntar a María.
En aquel momento llegó la paloma Rosamunda con un mensaje de tío Marto. Era la hora del almuerzo.



Pastor Aguiar
Noviembre 16-2016





La pobre Elisa, Pastor Aguiar


miércoles, 16 de noviembre de 2016

DISTANCIA DE AMOR

Para la sección habitual, Poema semanal, traemos en esta ocasión el soneto titulado, Distancia de amor, del libro Mal de lujo (1998)


Distancia de amor, Francisco Acuyo



DISTANCIA DE AMOR




«Sus pasos desiguales
y en proporción concorde tan iguales»

FRAY LUIS DE LEÓN: «Noche serena»



SI tu mano se alarga hasta mi mano,
no soy sino aquel temblor perdido
en la distancia, y si me miras, vano
aliento de azucenas perseguido.

Si acaso fue soñado lo vivido
la verdad no tendría tan lejano
cuerpo, ni nombre, ni aire, ni sonido,
ni luz en infinito meridiano.

La cima del amor no tiene hallazgo
ni resistencia a separar instantes
de eternidad, acaso aspira el rasgo

con esas manos quietas en la herida,
a tener con las mías, tan distantes,
la nada que conforta en su medida.





Francisco Acuyo, de Mal de lujo (1998)







Distancia de amor, Francisco Acuyo

domingo, 13 de noviembre de 2016

BELLEZA Y SIMETRÍA, AL ALBUR DE LA GENIALIDAD MATEMÁTICA DE EMMY NOETHER

Inauguramos la sección, Poesía y matemáticas, en el blog Ancile con la extraordinaria figura de la matemática Emmy Nother, con una entrada que lleva por título, Belleza y simetría, al albur de la genialidad de Emmy Noether, cuya contribución a la matemática aplicada a la física ha sido de capital importancia (Einstein basó buena parte de su teoría de la relatividad general a su aporte matemático). Mujer de extraordinarias dotes científicas mostró además unos rasgos de humanidad nada comunes, todo lo cual contribuyó a que, para quien suscribe estas líneas, acabase por convertirse en una de sus heroínas predilectas en el ámbito de la ciencia y del pensamiento de todos los tiempos, no en vano tuvo que luchar en su tiempo con la condición de ser mujer excepcional (fue vetada para dar clases en la Universidad de Gotinga, curiosamente, por filólogos e historiadores de dicha universidad, pese al apoyo del gran David Hilbert y el no menos importante matemático Félix Klein), así también por su condición de judía, que le costó, en la Alemania nazi, su emigración a Estados unidos.


Belleza y simetría, al albur de la genialidad de Emmy Noether, Francisco Acuyo




BELLEZA Y SIMETRÍA, AL ALBUR DE
LA GENIALIDAD MATEMÁTICA DE EMMY NOETHER




Belleza y simetría, al albur de la genialidad de Emmy Noether, Francisco Acuyo


 EN relación a las fascinantes relaciones entre la mente y la materia, tratadas de manera reiterada en estas páginas, nos parece de justicia exponer una serie de reflexiones que son, con toda modestia, necesarias exponer por razones varias. La primera por la importancia y la genialidad de los presupuestos que baraja para la demostración de sus teoremas Emmy Noether que, por otra parte, abren nuevas y extraordinarias perspectivas en las relaciones de lo ideal y lo real. Segunda, por el necesario y nunca suficientemente ponderado reconocimiento a la figura de una matemática genial que habría de incidir no sólo en el ámbito de las ciencias matemáticas, también por la repercusión de sus ecuaciones en el dominio de la física. Tercera, por la disposición que hubo de dejar para la seria reflexión del concepto tradicionalmente tratado por la disciplina de la estética, nos referimos al de la belleza, dado que de sus ecuaciones se deduce la uniformidad de la sustancia, y que dicha uniformidad (manifiesta en el espacio y en el tiempo) se infiere de la simetría,(1) y esta como reconocido elemento susceptible de aprehensión sobre aquello que nos sugiere belleza. Cuarta, por ser un modelo de mujer comprometida con su vocación científica que la llevó a obtener la admiración de las más grandes mentes de su época.(2)

Belleza y simetría, al albur de la genialidad de Emmy Noether, Francisco Acuyo                  Para nosotros, al margen de otras capitales aportaciones en el ámbito de la matemática y la física matemática, como su famosa Teoría de ideales,(3) obra trascendental en el desarrollo del álgebra abstracta moderna, y que viene también a enlazar con nuestra fascinación entre el desarrollo mental abstracto y sus relaciones con la realidad material, ha dejado una huella profunda en las humildes aproximaciones que han abundado en estas páginas en relación a los fundamentos de la proporción en lo diverso(4) y sus conexiones con la simetría como identificación de lo bello, un paso más allá de las razones convencionales estéticas. Amalie Emmy Noether, se sitúa, desde la muerte de Hipatia de Alejandría(5), hasta María Agnesi,(6) después del renacimiento, o con posterioridad, a Sofía Kovaleskaya,(7) con la que tenemos también una singular preferencia (en la nota a pie de página se aclara el porqué), como una gigante de las matemáticas, mas también porque su aportación matemática es capital como fundamento para el estudio de la física aplicada. Además, nos parece toda la teoría deducible de su producto matemático un monumento para la reflexión y la creatividad en aproximaciones que van más allá del elemento abstracto matemático, y que inciden en dominios tan distantes y distintos como el de la misma teoría estética, añadiendo elementos de juicio matemático científico a los estudios no sólo de la susodicha disciplina estética, también en los estudios del arte y de la literatura que tratan de incidir en dichos elementos de juicio basados en un concepto de belleza –objetiva- que trasciende las convencionales sujetas a cánones de moda o de época.

                  Acaso como pocos matemáticos Emmy Noether nos ha hecho reflexionar sobre las relaciones del constructo poemático (en verdad que no debe extrañar tal afirmación) como una especial correspondencia de simetría(8) detectable en la estructura métrica del verso, mas también en los nexos y correlaciones gramaticales y en las concordancias retóricas que lo conforman. Nos parece evidente que la conservación física, material del poema deriva precisamente de aquellos rasgos de simetría que le hacen especialmente armonioso y por tanto bello, no en vano aquellos factores métricos, gramaticales, retóricos… establecen parámetros perfectamente reconocibles de simetría que hacen que los versos resulten singularmente expresivos, no en vano está llenos los manuales y preceptivas métricas de describir y explanar estos rasgos rítmicos que tratan de guardarse y servir de referencia en cada lengua para mejor gloria del poeta que sepa reconocer estos patrones de simetría, qué decir de los estudios literarios que analizan la dinámica gramatical y sintáctica en los versos más reconocibles de los más grandes poetas y avisados lectores, o de los tratados de retórica que observan con minucioso detenimiento las herramientas de expresividad más audaces y así mismo ordenarlas y estudiarlas para su óptimo entendimiento.
Belleza y simetría, al albur de la genialidad de Emmy Noether, Francisco Acuyo                  Gracias a Emmy Noether podemos afirmar que aquello que es reconocible para la física matemática en la conservación de la energía en la materia, a saber: la energía del movimiento o cinética y la potencial (energía de la posición), ya apreciado por Galileo de forma ideal y posteriormente por Newton de manera más general pero no menos abstracta, y por la más complicada apreciación de la electrodinámica de Maxwell que incluía una energía de campo (sin embargo, no fue posible establecer dicha conservación de la energía bajo los parámetros de unos principios exactos y generales),(9) por lo no se producía una manifestación de formalización físico matemática tan importante; Emmy Noether explicó los fundamentos de la conservación en virtud de la simetría, dejando maravillosamente expuestas las impresionantes relaciones directas entre lo ideal y lo material real. He aquí que nosotros (acaso no muy bien entendidos por la comunidad de los estudios literarios) habíamos pensado que aquellos tratados de métrica, gramática, retórica, estilística… aplicada a los estudios sobre poesía habían de comprenderse, sobre todo, como el intento de establecer principios generales para constatar los diferentes tipos de simetría que hacen del ejercicio poético una fuente muy singular de belleza. Mas esta belleza entendida más allá de la convención estética, ya que en virtud de esa conservación de la que hablábamos se deducen también principios de simetría mediante la que apreciamos no sólo la armonía de los constructos poemáticos, también su profunda verdad en tanto que constatamos leyes muy singulares que son apreciables a través de diferentes momentos, leyes que nos permiten conjeturar sobre la obligatoriedad y conveniencia de su respeto o trasgresión.(10)
                  Inspirados, en fin, por Noether, hemos podido establecer criterios comparativos más allá de la propia física matemática de la realidad para atender a la simetría como fuente de belleza y de verdad, y constatar las fascinantes conexiones entre lo ideal abstracto de las deducciones lógicas y la realidad de la materia poética. El ejercicio poético creativo es posible, sí, emparentarlo con la matemática, tan injusta (y convencionalmente) distante del proceso de creación artístico, literario y poético, cuando la fuerza y el impulso que conllevan acaso sea el mismo para la conexión y vinculación de la mente con el mundo.


Francisco Acuyo
                 
                 

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[2] Es célebre la cita de Albert Einstein, el cual obtuvo de sus modelos matemáticos fuente de inspiración para sus reflexiones y patrones científicos aplicados a la física de la relatividad general; dijo de ella: Es el genio matemático creativo más importante que se ha dado desde que las mujeres comenzaron a cursar estudios superiores. El monstruo de las matemáticas David Hilbert, respondía a sus detractores con otro no menos conocido alegato contra los que se negaban a recibir clases a los pies de una mujer; decía lo siguiente: No veo por qué el sexo del candidato tiene que obstaculizar su admisión como privatdozen. Al fin y al cabo, el rectorado de la universidad no somos unos baños públicos. Curiosamente fueron filólogos e historiadores de la Universidad de Gotinga los que vetaron su integración en dicha universidad, pese al apoyo de los matemáticos David Hilbert y Félix Kein.
[3] Es esta un área de las matemáticas que viene a examinar las propiedades generales de las operaciones unificando la teoría de números y la lógica con las matemáticas aplicadas.
[4] Acuyo, F.: Los fundamentos de la proporción en lo diverso: sobre la simetría y la asimetría endecasilábica, tesis doctoral, Departamento de Lingüística y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Granada, 2007, y en Fundamentos de la proporción en lo diverso: nueva edición corregida y adaptada, Jizo ediciones,  de Ensayo, nº 17, Granada, 2009.
[5] Neoplatónica simpatizante de las ideas pitagóricas que murió despedazada por una horda de fanáticos fundamentalistas cristianos, y que realizó extraordinarios comentarios a la Arithmetica de Diofanto.
[6] María Gaetana Agnesi (1718- 1799), (Bruja de Agnesi, apelativo producto de una mala traducción, seguramente), fue una gran filósofa y matemática italiana, cuyas aportaciones para la difusión de los estudios del cálculo son fundamentales en matemáticas y que dejó su célebre Intituzioni (Instituzioni analítiche ad uso della gioventú italiana) como obra de especial referencia.
[7] Sofía Kovaleskaya (1850-1891), primera mujer en obtener un doctorado en matemáticas y ser catedrática, hizo valiosas aportaciones a la teoría de las ecuaciones diferenciales, y que haría de ganarse el corazón de estos que referencia con aquella afirmación suya de que: No se puede ser matemático si no se tiene alma de poeta.
[8] Acuyo, F.: ver nota 4.
[9] Será con la revolución tecnológica y en la necesidad de  comprender el funcionamiento de las máquinas para hacerlas más eficientes, cuando se propuso de manera general que la conservación de la energía era una verdad general, reconociendo que el calor es también otra forma de energía cuya conservación estaba relacionada con el principio de trabajo.
[10] Acuyo, F.: Ver nota 4. Una de las partes esenciales de este estudio está dedicada a la preceptiva métrica del verso (centrada en el endecasílabo) y sus usos –excepcionales- desviados, los cuales acaban por convertirse en la excepción expresiva que confirma la regla de su uso.




Belleza y simetría, al albur de la genialidad de Emmy Noether, Francisco Acuyo

viernes, 11 de noviembre de 2016

BELLEZA, MENTE Y MATERIA

Prosiguiendo con las relaciones entre la mente (y sus diferentes  acepciones: alma, psique, espíritu) y la materia, esta vez atendiendo a conceptos capitales como es el de la belleza, bajo el título, Belleza, mente y materia, y todo para la sección, Pensamiento, del blog Ancile.

Belleza, mente y materia, Francisco Acuyo




BELLEZA, MENTE Y MATERIA





Belleza, mente y materia, Francisco Acuyo



 CUANDO Heinrich Hertz[1] reflexionaba sobre su sentimiento (intuición) sobre las fórmulas matemáticas que describía como entidades vivas (e inteligentes), y cuya sabiduría trasciende la de los mismos descubridores, planteaba de facto una  cuestión nada baladí, sobre todo si inferimos que de esa abstracción –ideal, al fin y al cabo- se deduce jurisdicción universal traducida en belleza, y deduciendo el no menos interesante y sorprendente curioso equilibrio –simetría- que diría ofrecer un cambio sin cambio,[2] o lo que es lo mismo, capacidades de transformación que, sin embargo, no acaban de optar por dicha opción física de cambio.
                Podemos constatar la abstracción e idea de la belleza desde la óptica pitagórico platónica mediante la que se descubre la belleza de la materia a través del número[3] o de la idea pura de la mente (véanse por ejemplo, la representación de los sólidos platónicos)[4] y de la intuición de que la estructura material o física es deducible de la simetría y su realidad ideal y física en íntima relación; también podemos comprobar aquella belleza más allá de los objetos y las sensaciones sobre los mismos, es decir de una forma dinámica como la que nos advertía Newton a través de las leyes físicas y la consideración de las condiciones iniciales que dan lugar a cualquier sistema físico.
                 En cualquier caso, aquel dinamismo eficiente manifiesto en simetría anteriormente enunciado como fuente de belleza, no es óbice para la consideración de una belleza deducida desde Uno inmutable que parte de Parménides y que se resuelve admirablemente  en la modernidad con las matemáticas de Hermann Weyl,[5] para quien el mundo objetivo no ocurre o sucede o se mueve, sino que simplemente es, cuestión deducible en relación al tiempo y el espacio como realidades primarias y pretendidas en una singular descripción total, integrada, holística y fundamental de la realidad que, no obstante, dejaría fuera necesariamente las condiciones iniciales, pero ofrece una visión que deja de revestir una concepción profundamente bella del mundo.
Belleza, mente y materia, Francisco Acuyo
                Puede deducirse de todo lo antecedido que la belleza puede ser un útil nada despreciable para la búsqueda y la constatación de la verdad, además de tener que reconocer el poder real que encierra como vía de entendimiento del universo. La creatividad –como capacidad generativa- también puede considerarse como una forma de belleza profundamente importante para la comprensión de la realidad, si es que en verdad puede acerarnos a los infinitos a los cuales no tenemos acceso, pero sí capacidad para describirlos, pongamos por ejemplo el caso de la luz[6], y es que la manera en la que la percibimos (lo mismo que el sonido) es cualitativamente diferente a su realidad. En cualquier caso no deja de resultar fascinante que aquello que contiene la belleza, en su profundidad, es insólita o, como díría Franz Wilczek, es tan extraña como bella su extrañeza[7].
                Que los patrones matemático musicales y los que gobiernan el corazón de la materia sean tan extraordinariamente parecidos y siempre vinculados a la idea de la belleza es una ¿coincidencia? cuando menos turbadora, pues conectan con la idea platónica de que los átomos encarnan ideales (así lo deducía de sus sólidos platónicos), y es que así la geometría de los sólidos ideales están emparentados con la simetría que se traduce en las ecuaciones de la moderna física de los cuantos.
Belleza, mente y materia, Francisco Acuyo
Vemos que el impulso creativo está íntimamente ligado a la esencia misma de lo que la belleza sea y donde lo ideado mentalmente tiene una estrecha conexión con lo materialmente expreso y realizado en la naturaleza misma, lo que nos lleva a inferir que la propia imaginación sea capaz de crear materia (imaginemos los materiales del futuro que se generarán de la idea) y de proyectar la mente hacia cualquier objetivo imaginable.
                Si la simetría (madre de toda belleza) en las matemáticas mantiene una conexión inmutable  con las leyes físicas cuyas cantidades no cambian y hace que se conserven y cuya simetría equivale o lleva nada  menos que a realidades físicas como las de la conservación (de la energía)[8], ¿por qué el arte, el pensamiento, la misma poesía no han de beneficiarse de esa simetría origen de toda belleza? De esa idealización matemática cabe constatarse un factor capital de la materialidad física del mundo, a saber: que la energía es la cantidad que aparece en el teorema y permanece constante en el tiempo. La belleza de sus ecuaciones casan con la verdad de las  mismas.
                Deducíamos por vía diferente pero no menos abstracta las relaciones de la materia y su bello equilibrio en determinadas manifestaciones, nada menos que con el sufrimiento[9] o inferida del principio de lo terrible que advirtieran Rilke, Blake –temible simetría, en relación a la belleza del tigre- o Pascal ante la contemplación de la bella inmensidad del universo (que puede infringir angustia o ansiedad). La percepción de lo bello implica un reconocimiento de un constructo modélico destinado a perdurar,[10] pues trasciende la apariencia y aspira a una realidad duradera. Más allá de una vivencia estética, este concepto de belleza que tratamos de exponer conlleva manifestar que: El impulso creativo y la percepción (entendimiento, aprehensión, integración) de lo bello participa de aquella mismidad que, partiendo de una experiencia del yo, en realidad se aprecia como una vivencia del no yo, pues en aquella liberación del yo se verá lo que era y permanecerá ahora y siempre[11].
                Hablaremos en próximas entradas sobre la belleza entendida por la poesía como deducción o, mejor como abstracción y  aporte y deuda hacia (con) la realidad de la materia.


Francisco Acuyo




[1] Heinrichz Rudolf Hertz (1857-1894), físico nacido en Hamburgo que descubrió los efectos fotoeléctricos y la propagación del fenómeno del electromagnetismo; la frecuencia como unidad de medida lleva su nombre, el hercio.
[2] Wilczek, F.: El mundo como obra de arte, Crítica, Barcelona, 2015, p. 145.
[3] Es lo que se denomina simetría de traslación temporal mediante la que se dice que las leyes físicas siguen iguales o son invariantes bajo dicha transformación y que está conectada con el teorema de Emmy Noether para la conservación de la energía.
[4] A través de su famoso teorema deduce las relaciones entre los números y los tamaños así como con las formas. Si el número es el producto puro de la mente por excelencia, y el tamaño característica primordial de la materia, puso en evidencia la estrecha relación (o unidad oculta) entre la mente y la materia.
[5] Solo para la mirada de mi conciencia, gateando por la línea de vida de mi cuerpo, una sección de este mundo adquiere vida como una imagen fugaz en el espacio que cambia en el tiempo, decía Weyl
[6] N percibimos, por ejemplo las frecuencias de luz infraroja o ultravioleta…
[7] Wilczek, F.:, nota 2, p. 174.
[8] El genial teorema de Emmy Nother pone en relación la simetría con la ley de conservación. De aquí cabe deducirse que las leyes de la física que rigen hoy debieron y deberán regir igualmente, así, toda simetría de las leyes implica conservación de alguna clase de cantidad física, para la simetría de traslación la cantidad conservada será la energía.
[9] Acuyo, F.: Elogio de la decepción y otras aproximaciones a los fenómenos del Dolor y la belleza, Ediciones Jizo, Colección Origen y destino, 2013, p.101.
[10] Ibidem, p. 102.
[11] Ibidem, p. 174.




Belleza, mente y materia, Francisco Acuyo

domingo, 6 de noviembre de 2016

AMOR: AGUA VIVA

Para la sección, Poema semanal, traemos el soneto titulado, Amor: Agua viva, del libro Mal de lujo (1998).


Amor: agua viva, Francisco Acuyo


AMOR: AGUA VIVA




«Vuelve mi río a la fuente,
la creación es eterna»
«Agua que el azul lavaste»

MIGUEL DE UNAMUNO 


CAMINA, vuelve, para y todavía
de su rastro perdido nuevamente
busca la luz que fue segura guía,
estrella que señala confidente.

A leyes de la luz está la fuente
sujeta, y mientras corre se desvía
para dar con su sombra bruscamente
un giro de radiante pedrería.

El agua con la luz le daba curso
a la corriente que hablará de vida
y muerte y de la sombra hará discurso.

Quiero quedar, amor, en el semblante
donde serán tus ojos una herida
en cuya eternidad miró el instante.




Francisco Acuyo, de Mal de lujo (1998)





Amor: agua viva, Francisco Acuyo

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