jueves, 11 de diciembre de 2014

DOS VECES GARCILASO


El penúltimo poema del libro No la flor para la guerra, 1987, en primera edición, 1991, en segunda edición ampliada, titulado Dos veces Garcilaso, lo ofrecemos para la sección Poema semanal del blog Ancile.


Dos veces Garcilaso, Francisco Acuyo, Ancile








DOS VECES GARCILASO




Dos veces Garcilaso, Francisco Acuyo, Ancile




Garcilaso de la Vega
desde allí se ha intitulado.

Pérez de Hita
Guerras Civiles



I


UNA ciudad le nombró
de su vega, Garcilaso.
Garcilaso, con palomas
azules sueña un regato.

Siglos estiman de un único
sino, azar seguro en ambos.
Espadas, astros, guirnaldas,
en verso de oro brocados.

Y la luz para qué sea,
si claustro ardiente en los astros.
Besos dorados de arcángeles
y estrella luces de pámpanos.

Soñé, que soñaba el tiempo
del otoño algún verano,
corazón para dos pulsos
en un pecho solitario.

Soñé contigo unos versos
para salir de mi claustro.
El espejo transparente,
y sentí que Garcilaso

conmigo en la verde grama
sesteaba bajo los álamos.
Suben la trama al través
de extraña urdimbre los pájaros.

II

Entre las ramas traspasa
la sombra quinientos años
de luz, dispersa en el tiempo
su voz dormida mis manos.

Ganarse supo mi sueño
lugar con logro y despacio,
porque la vega traslada
futuro siendo pasado.

Mas no halló lugar en mi
alma, pues ella es la mano
que hace del tiempo memoria,
y sensible lo olvidado.

Mi amor hizo por tus sendas
alguna vez dulce paso,
de aquello que tu paisaje
huella dejó, ahora abrazo.

De la brisa belicoso
olvido fugaz el rayo
que a traspasarme llegó,
y a cambiar lo en ti emplazado.

En el curso de este sueño,
yo me consolaba acaso
en ver etérea tu imagen
y reales mis engaños.

III

Tensan al fondo dos ángeles,
en el paisaje contrario,
opuestas luces y aristas
desde un poliedro que ingrávido,

la luz proyecta en la cal,
teorema sobre un triángulo
que suma en la tarde opuestos
para la sombra sus lados.

IV

Rotando sobre el vacío,
en la nada queda el astro,
y consumía la brisa
toda la luz de los álamos.

Allí supe donde un río
de espejos iba bordando
aquel sueño de doseles
que hizo cristal con su paño.

Y desperté temeroso.
Entre luces casi un párpado.
La vigilia del espíritu
sueña en la sombra su obstáculo.

No es el agua la que corre
en el puente cuando paso,
sino el puente de seguido
el que pasa por debajo.




Francisco Acuyo





Dos veces Garcilaso, Francisco Acuyo, Ancile

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