martes, 2 de julio de 2013

EL NEUTRINO O LOS ESPECTROS DE LA CIENCIA: ALGUNAS BREVÍSIMAS APROXIMACIONES A LA EXTRAVAGANTE JERARQUÍA CORPUSCULAR DEL NEUTRINO

Siguiendo la intención y trayectoria de otras entradas sobre temática científica (véase la sección de Ciencia, o, De juicios, paradojas y apotegmas), ofrecemos, a petición de algún lector (amigo y seguidor ) de este blog Ancile, una breve, sintética y apresurada exposición y (posterior) reflexión sobre lo que sustenta y sucede la intimidad más estrecha de la materia, que es decir en el mundo y estructura de la partículas subatómicas, y en este caso que ahora nos ocupa en referencia a otra de las más singulares y espectrales, deducciones primero, y manifestaciones tan difícilmente detectables de aquellas partículas, el neutrino.


El neutrino o los espectros de la ciencia: Algunas brevísimas aproximaciones a la extravagante jerarquía corpuscular del neutrino, Francisco Acuyo




EL NEUTRINO O LOS ESPECTROS DE LA CIENCIA:
 ALGUNAS BREVÍSIMAS APROXIMACIONES 
 A LA EXTRAVAGANTE JERARQUÍA 
CORPUSCULAR DEL NEUTRINO




El neutrino o los espectros de la ciencia: Algunas brevísimas aproximaciones a la extravagante jerarquía corpuscular del neutrino, Francisco Acuyo


 Cuando en otra celebrada ocasión traíamos a la curiosidad del lector interesado en estas páginas del blog otra exótica partícula (que fuese hasta hace muy poco de consideración teórica o virtual), cual era el bosón de Higgs[1], queríamos exponer también la naturaleza especial de algunos de los más íntimos componentes de la materia así como su singular dinamismo. En aquella ocasión hablábamos de una partícula que hasta aquellas fechas no se había tenido ocasión de detectarla experimentalmente,[2] por lo que, en consecuencia, todo parecía extraordinaria y sugerentemente nuevo, intransitado y, por lo tanto, altamente interesante y sugestivo desde el punto de vista del físico experimental (y no sólo de éste, como veremos). Ahora expondremos algunas consideraciones sobre otra partícula que, si bien puede constarse casi como espejismo –en laboratorio de manera muy compleja- su presencia, no deja de presentar características no menos espectrales o fantasmagóricas que el aludido y enigmático en muchos casos bosón de Higgs, y nos estamos refiriendo al escurridizo y nunca suficientemente considerado y entendido neutrino.
                Cuando Pauli (allá por el 1930) pudo concebir teóricamente al neutrino, postulaba con tanto horror como estupefacción haber defendido la existencia de una partícula imposible de detectar, aunque, como decía, en virtud de ingentes  dosis de ingenio sí que es posible detectarse. No obstante, la deslizable y sutil partícula se mueve de manera sorprendente a través de cualquier barrera material, incluida nuestro propio planeta, el cual atraviesa a su sabor sin ningún tipo de problema o inconveniente. En su elementalidad, no tienen carga eléctrica, aunque contiene exigua masa y una enigmática capacidad de metamorfosis (puede  mudar a neutrón electrónico, muónico o tauónico), amén de mostrar incapacidad para formar átomos o de tener vinculación con la química, hacen de este elemento subatómico revestirse de una naturaleza verdaderamente particular. Pero acaso  lo más fascinante sea que parece que puede jugar un papel de una teoría de la gran unificación en física, por cierto, tanto tiempo anhelada por las más relevantes mentes en esta disciplina,  con la que solventar las contradicciones proverbiales en la comprensión de las fuerzas fundamentales  de la naturaleza (la fuerza nuclear débil, la fuerte y la electromagnética) en una misma estructura matemática, e inferir acaso una teoría del todo donde pueda incluirse la cuarta fuerza cual es la de la gravedad.
El neutrino o los espectros de la ciencia: Algunas brevísimas aproximaciones a la extravagante jerarquía corpuscular del neutrino, Francisco Acuyo

                El asunto en relación de la masa en el neutrino ha conllevado un debate de enorme interés, pues en razón a su quiralidad (cualidad dextrógira o levógira del mismo) y que tiene que ver con su supuesta relación con el campo de Higgs, campo que, como decíamos en la anterior referencia,[3] impregnaría todo el universo para constituir la masa a determinadas partículas, y este interés, decía, proviene del hecho de que muy bien la masa del neutrino no dependa de dicho campo, sino de una relación física bien distinta, y que puede tener vinculación con aquella que interviene en la producción de elevadas energías y que hacen posible la unificación de las fuerzas referida en el párrafo anterior, revistiendo al neutrino (dextrógiro) en una partícula singularmente pesada.  También se explica la masa especial del neutrino a través de la supersimetría[4], la cual anuncia que con cada partícula debe existir otra compañera análoga pero con distinto espín, visión esta idónea para dar explicación a otro de los sugestivos y fascinantes sustratos del universo como es el de la materia oscura,[5] siendo el neutralino (como nueva partícula) el candidato dilecto para su composición mayoritaria.
                En cualquier caso, el neutrino, ofrece también otra no menos sugerente relación con la que entender la asimetría (entre materia y antimateria)[6] que explica la actual evolución del universo, ya que, si la simetría hubiese sido total desde el inicio del mismo (del Big Bang), las cantidades de materia y antimateria se hubiesen aniquilado, imposibilitando la creación del universo tal y como lo conocemos.
                Estos espectros de la ciencia (partícula de Higgs y el neutrino) resultan altamente atractivos y especulativamente tentadores en el ámbito de la física, y más concretamente en la física de partículas, no dejando de serlo en el dominio general del pensamiento humano –filosófico y epistemológico-, cada vez más implicado o impregnado o influido por las disciplinas de las ciencias de la naturaleza, y más concretamente con las de la física. Es inevitable dejar volar la imaginación al deducir que la partícula más esquiva de las descritas por la teoría estándar, de hecho hasta el momento ha sido imposible medir la masa del neutrino, que solo ha podido deducirse teóricamente, tenga quizá un papel predominante para el entendimiento de la actual evolución del universo, ya que debido a su débil o ligerísima masa, se infiere que  comenzaron a agruparse más tarde en dicha evolución, siendo, por tanto, los potenciales responsables de la ralentización de materia oscura y, por consiguiente, de la configuración del universo tal y como hoy lo conocemos, o, que de la relación entre los neutrinos y sus antipartículas (antineutrinos) puedan colegirse los argumentos para explicar por qué  el universo  contiene más materia que antimateria.[7]
                Así las cosas, nos parece que la fascinación por el conocimiento del dominio (más íntimo) de la materia está totalmente justificado, y esto porque será el que abra la ciencia (la física de partículas, concretamente) a temas, cuestiones, conjeturas o hipótesis de tanta trascendencia física (¿y metafísica?) sobre la naturaleza de nuestro  entorno, todo lo cual,  indica que no pueden en modo alguno dejar indiferente a aquel que, con total y razonable curiosidad, se acerque a territorio tan intelectualmente insinuante como  espiritualmente seductor. Es esta, y con toda modestia tengo que decirlo, una de las más interesantes
El neutrino o los espectros de la ciencia: Algunas brevísimas aproximaciones a la extravagante jerarquía corpuscular del neutrino, Francisco Acuyo
atalayas desde las que observar el mundo que nos rodea y da forma, pues ella posibilita una de las ópticas más singulares para el conocimiento, por qué no, de nosotros mismos, si en virtud de esta curiosidad nos reconocemos como hijos de aquel dios menor que no puede sino dar cuenta del asombro de lo que le rodea, y del no menos prodigioso ímpetu que le hace preguntarse por la naturaleza de sí mismo y de las cosas que le rodean que, al fin y al cabo, no le distinguen como hombre de arte o de ciencia.
Algún lector (y amigo) curioso de este blog me interrogaba en ocasiones sobre mi ¿paradójica? Inclinación al arte poética y literaria (desde luego también a la deleitosa apreciación de las artes plásticas o musicales) y su extravagante compatibilización con las (para mi ininteligiblemente contrapuestas) ciencias de la naturaleza; cuestión para la cual acaso no supe nunca decir o explicar, al menos con los razonamientos esperados y la suficiente elocuencia, la difícil e incluso imposible armonización entre ambas maneras de interpretar y conocer el mundo, tal vez porque nunca estuvo en mi ánimo hacer distinciones entre el que, a mí me parece idéntico deudor del mismo estímulo singular, y que alimenta ambas interpretaciones del mundo, pues interpelan a este a través de la misma vía,  que no creo que sea otra que la que anima el impulso creativo. Crear, descubrir, ¿no tienen acaso la misma naturaleza? La ciencia descubre, el arte crea, tradicionalmente se discurre. Hoy, quizá más que nunca, al albur de los últimos descubrimientos de la ciencia, estamos en condiciones de advertir que la conciencia influye no sólo en lo que percibimos, también en lo que sea aquello que percibimos, por lo que descubrir sea un análogo proceso al que incita y hace posible la creación misma.  De todas formas no dejará de ser interesante ver la estructura de la realidad, que está íntimamente ligada al corazón mismo de la materia que nos es otro que el del mundo de lo infinitamente pequeño (subatómico), pues parece que es el que mejor conjunta y armoniza con el otro misterio nada menor, cual es el de la misma conciencia.


Francisco Acuyo







[1] Estructura y dinámica ¿divina?  o el bosón de Higgs: http://www.franciscoacuyo.com/2012/08/estructura-y-dinamica-divina-o-el-boson.html
[2] Por el CERN; Organización Europea para la Investigación Nuclear. Se considera el mayor laboratorio de investigación nuclear del mundo y está situado en la frontera franco-suiza, entre la comuna de Meyrin y Saint-Genis-Poully.
[3] Ver nota 1.
[4] Es la hipótesis mediante la que se relacionan las propiedades de los bosones (partícula elemental con espín 0 ó 1 o entero, y se dicen son mediadores  en las interacciones fundamentales de la naturaleza) y los fermiones (con espín semientero, como constituyentes básicos de la naturaleza).
[5] Dicha materia, aunque no emite  ni absorbe luz se infiere por los efectos gravitatorios sobre los que incide en la materia visible.
[6] Se especula con que los neutrinos sean los responsables de las transiciones entre partículas y antipartículas
[7] Descrito en el proceso radiactivo denominado desintegración beta, en el que los neutrinos y antineutrinos pudieran ser la misma partícula, en cuyo caso los neutrinos podrían alterar el equilibrio entre materia y antimateria y por qué en nuestro mundo predomina la primera sobre la segunda. 




El neutrino o los espectros de la ciencia: Algunas brevísimas aproximaciones a la extravagante jerarquía corpuscular del neutrino, Francisco Acuyo

1 comentario:

  1. Fascinate, amigo mío. La infinitud de lo pequeño...¿cuándo se podrá decir que se llegó al límite de la materia en cuanto a su coonocimiento estructural? Me maravilla tu forma rayana a lo poético, a la más clásica enjundiosidad, de asomarte a estas vastedades invisibles no sólo para el ojo físico, sino para el de la imaginación. Con los neutrinos me llegaban flashes en forma de palabras cuyos conceptos se me escapan, como quarks, gluones, gravitones, y hasta nombres que parecen sacados de un poeta como "Lambda encantada", y ni qupe decir de los quarks y esos arriba y abajo y encanto...etc. Me he delaitado y tal parece que un cohete me dispara la curiosidad. ¿Estará todo este universo repetido en cada uno de nosotros, en cada célula de nuestra anatomía y más aún, de nustro pensamiento? ¡Vaya usted a saber!, como me respondía abuelo. Un gran abrazo, amigo.

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